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UNA DISPUTA IRRESUELTA

Nos proponemos presentar y discutir los contenidos básicos de dos modelos de organización de la sociedad, que enmarcan los senderos por los que se configuran y transitan los actores políti­cos y sociales, hoy en pugna en la Argentina. En rigor los dos modelos vienen delimitando los ejes de las políticas eco­nómicas y sociales -tanto estatales como privadas- del proceso de acumu­lación de capital en nuestro país desde hace décadas. En los inicios del año 1976, desde el abandono del esquema de sustitución de importaciones, basado principalmente en la dinámica del mercado in­terno, un modelo neoconservador se reinstala con mucha mayor intensi­dad, cuando la última dictadura cívico-militar, con un régimen de terror estatal, comienza a implantar una política concentradora de ingreso, de fuerte e irrestricta apertura al mercado externo. A lo largo de este trabajo nos centraremos en la presentación de lo acontecido en los años de la post­dictadura y pondremos nuestro foco en el proyecto que se inicia en el 2003. Desde una mirada analítica, presentaremos las principales características de dos modelos en pugna por hegemonizar el poder con el fin de componer la esfera económico-social en la sociedad argentina. Los denominamos: progre­sista y de empleo, frente a otro que definimos como conservador y de mercado.
Finalmente presentamos las principales características de la aplicación práctica de los modelos en las últimas décadas, finalizando con los posibles escenarios que pueden acontecer en el país.
PrinciPales sucesos Precedentes
Reflexiones en torno al desenvolvimiento de la Argentina
La exposición del trabajo requiere como un antecedente ineludible una rápida caracterización histórica de la República Argentina, señalando los aspectos relevantes de la temática que abordamos. Como la mayoría de los países de América, la Argentina se constituye como República hace alrede­dor de 200 años. En una coyuntura internacional favorable propiciada por cambios en los centros de poderes imperiales, al tiempo que se produce la consolidación de las fuerzas políticas locales que se inclinan hacia una transformación independentista, por lo menos en el campo de las ideas, se inician el esbozo del diseño y la controversia de dos proyectos fundaciona­les que recorren su acontecer histórico. Uno representa el propósito de configurar una nación agro-exportadora, sustentada en las ventajas naturales estáticas que provienen de los extensos territorios y la fertilidad natural de la región pampeana; tierras que fueron apropiadas de manera brutal a los pueblos originarios, y además contando con una mano de obra dócil y barata de trabajadores del campo, llamados gauchos. Al anterior modelo de organizar el país, se le contrapone la propuesta de un esquema productivo diversificado, que intenta dinamizar las ventajas del agro combinadas con la ampliación de los sectores de base industrial. Esta proposición se basa en el hecho de que la Argentina se abrió a las co­rrientes de inmigración que por oleadas provenían de las zonas más pobres
de Europa, las que poblaron el extenso territorio y fueron construyendo los asentamientos urbanos; en especial un intenso flujo se localizó en la ciudad puerto de Buenos Aires. Los grandes centros urbanos se expandieron luego de la mitad del siglo XX con el aporte de las migraciones internas y de las corrientes provenientes de los países limítrofes. Los dos proyectos transitaron distintas etapas de confrontación en el siglo
XX. En los momentos en que los países centrales pasaban por crisis econó­micas, como la de los años treinta, o por guerras mundiales, en la Argentina se producían fenómenos de industrialización que se sustentaban en la sus­titución de importaciones. En la dimensión política, la organización republicana estaba atravesada por distintas fuerzas que tenían visiones institucionales diferenciales; algunas estaban impregnadas de sostenes autoritarios, otras eran más democráti­cas, más o menos participativas; el mapa político se expresó, en varias oca­siones, con intervenciones de gobiernos militares y en la configuración de una disminuida ciudadanía. En ese contexto, se fue conformando un Estado que en todos sus estamen­tos mostraba, a su interior y en relación con la sociedad civil, ensambles débiles, poco eficientes y corruptos, sumado al hecho de que la mayor parte de la población era y es urbana1, pero con la característica de que la mor­fología de ocupación del territorio devino en urbes desestructuradas, frag­mentadas, exponiendo un mapa con la mayoría de población localizada en unas pocas ciudades. A finales del siglo XX, en marzo del año 1976, a partir de la interrupción del estado de derecho por el último golpe militar llevado a cabo por una alianza ideológica entre sectores militares y civiles, se produjo un proceso de cambio en los soportes de la organización estatal, institucional y econó­
1- Alrededor del 80% del total de la población.
mico-social: se fue delineando un nuevo trazado de las relaciones sociales que modificó sustancialmente la distribución del ingreso y la estructura de las fuentes de trabajo. Es de señalar que en el período que gobernó la dicta-dura cívico-militar la deuda externa se incrementó en alrededor de 465%. (Fidel, C; Di Tomaso, R; Farías, C; 2010). Los actores que apoyaron el golpe institucional se unían en una misma visión fundacional que buscaba instituir un nuevo modelo de país. Res­paldados en la fuerzas de la represión se intentó instaurar un proceso que derivara en un nuevo orden de organización social, mediante la aplicación de políticas económicas y sociales, enmarcadas en una burda y esquemá­tica versión del paradigma neoliberal. Con algunas variantes, el proyecto neoliberal continuó posteriormente a la recuperación de la democracia. Los gobiernos que comienzan a partir de 1983 adoptaron el discurso que predominaba a nivel global, al tiempo que se fue consolidando una con­figuración de un mundo de hegemonía unipolar de Estados Unidos. La estrategia económica y social sostenía la eficiencia imbatible del funcio­namiento del libre mercado, mecanismo de disponer de los recursos por donde debería transitar el eje y la forma de organizar la sociedad y luego, con la incorporación de las tecnologías de base digital, se aceleraron los modos de integración al resto del mundo. A partir de fines de los ochenta, se implementaron acuerdos de liberalización de los canales de comercia­lización, en principio entre cuatro países limítrofes del sur de América2; en los años posteriores se fue ampliando a otros países de la región como miembros plenos o asociados.
2- En 1991 se conformó el MERCOSUR, integrado por Brasil, Paraguay, Uruguay y Argentina.
Los efectos socio-económicos de las políticas públicas aplicadas en los noventa
El gobierno que asume a fines de los ochenta con el sostén de los votos acentúa la morfología socio-económica que se fue estableciendo en la dé­cada del noventa y que se reflejó en un alto nivel de concentración de la riqueza en segmentos muy reducidos de la población, en la desconcentra­ción y achicamiento de la incidencia del aparato y funciones estatales, la desconexión de la actividad del sistema bancario y financiero del compor­tamiento productivo, el desacoplamiento de los eslabonamientos produc­tivos internos y la intensa trasnacionalización empresarial de los circuitos productivos, de servicios y financieros. El tipo de cambio establecido en los noventa promovió las importaciones y obstaculizó las exportaciones, especialmente las de orígenes industriales; en consecuencia se fue estructurando un fuerte proceso de desindustria­lización, en tanto que el perfil económico, utilizando las ventajas fijas y naturales, se fue especializando en la ampliación de la frontera productiva del sector primario y en el crecimiento de los procesos de transforma­ción de esa producción. La ampliación del crédito hipotecario orientó a un segmento significativo de las nuevas inversiones hacia el sector de la construcción y el mercado inmobiliario, ampliando la oferta de bienes de los segmentos más caros, creando nuevos productos en zonas cerradas en área suburbanas o en complejos habitacionales con sofisticados satisfacto­res internos al terreno. Esta considerable conversión de la producción y el consumo fue acompaña­da por una descomunal expansión de la segregación social y fragmentación territorial; una de las principales consecuencias en la dimensión territorial, especialmente en el uso, distribución y apropiación del espacio urbano, fue que tendió a profundizar la segmentación socio-espacial y constructiva.
También se registraron la ampliación del desempleo, aunado a la aparición de la expansión de relaciones laborales informales y la exclusión social que afectó especialmente a los sectores históricamente más vulnerables, suman­do de manera creciente nuevos afectados por el brutal empequeñecimiento de las posibilidades concretas de inserción en el mercado laboral. Incorporado al anterior escenario, es de señalar el descreimiento y descom­posición de toda forma orgánica y representativa del funcionamiento de distintas instituciones políticas, culturales y, en menor medida, las de ca­rácter religioso y educativas. (Fidel, C; Di Tomaso, R; Farías, C. (2007) El diseño del Plan de Convertibilidad a cargo del ministro de Economía Domingo Cavallo se comenzó a aplicar en año 1991 tenía como un eje cen­tral, en el trazado interno, el de generar las bases para fundar una plena estabilidad de las variables monetarias de largo plazo. Dicho objetivo se respaldaba en la creación de una unidad monetaria directamente ligada al comportamiento del dólar norteamericano, conformando de tal modo, un instrumento de política monetaria rígido que acotaba la cantidad de unidades monetarias que circulaba internamente a la medida disponible de reservas en divisas externas. Uno de los objetivos de este instrumento fue acotar y ajustar el comportamiento del gasto público a la disponibilidad de moneda extranjera. Conviene recordar que para sostener este modelo, en el período referido al gobierno a cargo de Carlos Saúl Menen la deuda externa se incrementó en un 120%. A la dimensión anterior se le sumaba un eje de política externa. La misma buscaba abrir íntegramente la economía argentina al mercado mundial, con las metas de procurar la modernización de los procesos de producción y consumo, adoptando las nuevas tecnologías de base digital en la comu­nicación y organización de los circuitos de producción y circulación de los bienes y servicios.
nuevo siglo: incio de otro modelo
Como se ha presentado en los apartados anteriores la profunda transfor­mación de la sociedad argentina, que en el año 1976 se plantea sostenida en la brutal represión y obturando el funcionamiento de las instituciones de­mocráticas, no culmina con la definitiva puesta en marcha de las estrategias contenidas en ese modelo. De ello se encargará, con fuerte intensidad, a seis años de la vuelta a la democracia, el período menemista y su continuación: el del gobierno radical de Fernando de la Rúa. La aplicación de distintas variables del modelo neoliberal, transitó en ese lapso por intensos altibajos en el comportamiento de la producción y el empleo, creando las condiciones de inestabilidad que culminó con la fuerte crisis monetaria, productiva, social y política de fines del año 2001. Una de las rarezas de la historia es que el economista ultraliberal Domingo Cavallo, el autor y ejecutor del Plan de Convertibilidad (1991), fue justamente el ministro de Economía cuando se desató la crisis; así fue que el creador del programa neoliberal, terminó ocupando el lugar del sepulturero del mis­mo, teniendo que renunciar acompañado por el rechazo de la mayoría de la población. Tras el derrumbe de la política económica -basada en un tipo de cambio fijo atrasado para favorecer el desarrollo de una estrategia de pago viable de la deuda pública, de amparo a los capitales especulativos financieros y de apertura externa favorecedora de las importaciones sustitutivas de la producción y el trabajo nacional- un nuevo escenario se inició.
Tasas de acTividad y empleo para el ToTal de aglomerados urbanos, desde mayo 1990 hasTa mayo 2003
Tasa

Mes de relevamiento EPH
Actividad
Empleo
Fuente: Instituto Nacional de Estadística y Censos, EPH Continua, República Argentina.
En el 2002 se desató una desarticulación social, institucional, económica y financiera que tuvo efectos múltiples. A nivel de las respuestas sociales se registraron:
Acentuación de las búsquedas de salidas individuales, muchas de ellas op­tando por los senderos informales y/o al margen de la legalidad.
Profundización y desarrollo de los lazos sociales y la creación o amplia­ción de nuevos movimientos basados en organizaciones de índole asocia­tivas y solidarias.

En esta última dimensión hay que marcar ciertos modos de organización de nuevos movimientos sociales: Los motivados por los afectados por la crisis del sistema bancario. Los de carácter territorial urbano, diferenciando las distintas corrientes de los movimientos de desocupados (piqueteros), algunos inaugurando nuevas modalidades de construcción del hábitat y/o formas productivas; también emergieron nuevas modalidades asociativas en torno a asambleas barriales, fenómeno que se registró especialmente en la ciudad de Buenos Aires. Al­gunas de estas formas organizativas de base popular fueron efímeras, mien­tras que otras resisten el paso del tiempo. Desde el Estado se adoptaron respuestas tardías; la estrategia gubernamen­tal se desplazaba como si la crisis fuera una recesión más y/o un pasaje transitorio por una catastrófica situación inevitable que cada cierto perío­do atraviesa al país. En el plano social, se empezó a distribuir una transfe­rencia de ingresos, consistente en una suma de dinero en efectivo destinada a la población más expuesta a la crisis. La administración y gestión de los pequeños montos asignados a los responsables de las familias expulsados del mercado laboral, fue resuelta unilateralmente desde la esfera del Esta­do, instrumentación marcada por procedimientos poco transparentes y sin una activa participación de los actores sociales involucrados. A partir del año 2003, y hasta nuestros días, desde el gobierno nacional se propuso decididamente -con avances y retrocesos, aciertos y errores- des­plegar una política económica y social basada en una sociedad de trabajo, inclusiva y con creciente redistribución progresiva del ingreso. Los logros están a la vista y las asignaturas pendientes no son pocas. Lo más desta­cado de este período, aún abierto, es la valorización del trabajo como eje central del proceso de recuperación de la economía que en 2002 sufrió el más importante retroceso desde 1930. En ese sentido es de destacar que la producción creció sostenidamente a tasas del orden de alrededor del nueve
por ciento, acoplado a una fuerte tasa de crecimiento del empleo.
evolición TrimesTral de las Tasas de acTividad y empleo en el ToTal de aglomerados, desde el 1º TrimesTre 2003 en adelanTe
Tasa

Trimestre
Tasa de actividad
Tasa de empleo
Fuente: Instituto Nacional de Estadística y Censos, EPH, República Argentina.
La traslación del efecto del ciclo de acelerado crecimiento económico entre el año 2003 y 2008 sobre el mundo del trabajo, se verificó, de modo posi­tivo, en la creación de más de cuatro millones de empleos, la mayoría de ellos de carácter formal, unido a la reducción de las situaciones de carencias sociales de millones de argentinos y en las mejoras obtenidas en las remu­neraciones básicas de los trabajadores activos y pasivos. Esta misma lógica de la política económica se traduce en la estrategia que se diseñó para en­frentar el impacto altamente negativo de la crisis del capitalismo mundial
que se desató en los países centrales en septiembre de 2008. La política de respuesta a esa crisis, que emanó del gobierno, consistió en la defensa irres­tricta de las fuentes de trabajo en todo el territorio nacional. Las decisiones que se han venido adoptando demuestran fehacientemente cuál es el perfil de la citada estrategia. No se verificó el cierre de ninguna fuente importante de trabajo, política que se instrumentó con la presencia protagónica del Estado que llevó a cabo iniciativas de múltiples facetas apo­yadas por los trabajadores involucrados. Este modelo contrasta con la per­sistente destrucción de plazas laborales que se verificó en otras economías, tanto de países periféricos como centrales. Diariamente, las noticias proce­dentes de tales países ilustran sobre el recurrente proceso de cierre de em­presas y de expulsión de centenares de miles de trabajadores de sus empleos.
evolición TrimesTral de las Tasas de desocupación y subocupación en el ToTal de aglomerados urbanos, desde el 1º TrimesTre 2003 en adelanTe
Tasa

Trimestre Tasa de desocupaciónT
asa de subocupación
Fuente: Instituto Nacional de Estadística y Censos, EPH, República Argentina.
Otro aspecto que es necesario señalar es lo referido a la reestructuración de la deuda externa. Conviene recordar que en la crisis de diciembre de 2001, la Argentina entró en cesación de pagos (default) de su deuda externa. Esa situación se mantuvo hasta el 14 de enero de 2005, cuando se comenzó a transitar por la operación de canje de la deuda en default. La renegociación de la deuda externa fue un trámite complejo; los acreedores que acepta­ron el canje recibieron el pago con un descuento importante, alrededor del 76 %. Estas tratativas incluyeron al FMI y otros organismos internaciona­les, a quienes se les está pagando las deudas. En diciembre de 2005, el gobierno de Néstor Kirchner decidió pagar la deuda con el FMI por un total de 9.810 millones de dólares utilizando las reservas internacionales que alcanzaron en ese momento un monto de
28.000 millones de dólares. El pago en parte fue financiado por Venezuela, quien compró obligaciones argentinas por 1.600 millones de dólares. Casi al mismo tiempo Brasil también canceló la totalidad de su deuda con el FMI. En la Argentina el superávit del comercio exterior permitió que en septiembre de 2006, las reservas volvieran a alcanzar el nivel previo a la cancelación total de deuda con este organismo; posteriormente las reservas monetarias en moneda externa continuaron creciendo. Al momento de redactar esta exposición el actual gobierno de la presidenta Cristina Fernández ha continuado con la negociación del pago de la deuda externa pendiente. Uno de los acreedores es el denominado Club de París, al que se le deben unos 6.500 millones de dólares, otros son tenedores pri­vados de bonos de la deuda argentina por unos 20.000 millones de dólares. La negociación del pago de la deuda externa implicó fuertes tensiones in­ternas, pero su implementación permitió un mayor margen en el diseño de la política económica y social. En el período analizado, la ampliación de la demanda global creó un inde­seado fenómeno colateral: el resurgimiento de la inflación. Los datos ofi­
ciales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) no coinciden con las apreciaciones de las consultoras privadas, creando un debate todavía no resuelto. Sin embargo, más allá de cuál es la cifra más cercana a lo que acontece en la realidad, es indudable que el nivel de precios sube cada mes, especialmente en el sector de los bienes y servicios de consumo masivos. ¿Cómo explicar esta situación? Puede tener muchas respuestas y seguramen­te en cada actividad puede haber una justificación distinta. Nuestra mirada se dirige al origen y movimiento de la Inversión Bruta Interna. La misma tie-ne un componente externo. En los últimos años, a las inversiones de origen estadounidense se le agregaron europeas, canadienses, brasileñas y en cierta medida las mexicanas; muchas de ellas se incrementaron notablemente. Las inversiones de capitales internos, especialmente en el sector industrial, las realizadas por las medianas y pequeñas empresas, también crecieron. Pero se viene produciendo una doble situación; por un lado, las expectativas de que van a seguir subiendo los precios lleva a que los empresarios preventivamen­te aumenten los precios de sus productos; aunado a que las inversiones son insuficientes para atender la ampliación de la demanda total. En síntesis podemos puntualizar los principales aspectos de la política eco­nómico-social instalada a partir de 2003:
Manejo gubernamental administrado del tipo de cambio: flexible,con com­pras y ventas de la autoridad monetaria para evitar fuertes apreciaciones.
Reestructuración de la deuda externa.
Mayor margen autonomía de la política interna en relación a los organis­mos multilaterales de crédito.
Superávit en la cuenta corriente del balance de pagos.
Altas reservas de moneda externa.
Cuentas fiscales equilibradas o superavitarias.
Políticas para sostener el nivel de empleo.
Activa política económica de apoyo al crecimiento de las pequeñas y me­

dianas empresas.
• Activa política social de transferencia de ingresos, destinados a mejorar las
condiciones de vida de los segmentos más desposeídos.
• Impulsos en la generación de espacios de funcionamiento de la economía
social.
• Ampliación y profundización de los convenios y los intercambios con los
países de la región.
Para comprender el actual apoyo ciudadano que registra el gobierno, tam­bién hay que considerar otras iniciativas de transformación que llevaron a cabo en otras dimensiones de la gestión gubernamental, tales como los derechos humanos individuales y colectivos, agregado a las iniciativas ins­titucionales, culturales y sociales. Su análisis no está comprendido en este trabajo; sin embargo, su abordaje es imprescindible para tener una visión completa del proyecto que se inició en el año 2003 .
Escenarios posibles
El futuro escenario de la política económica y social argentina va a transitarse por una u otra de las opciones que se ilustran en la tabla que presentamos más adelante. Si se persiste en la defensa de una estrategia basada en la sociedad de trabajo, el esperado proceso de recuperación de nuestra actividad productiva -que conserva vitalidad en amplios sectores y respaldo financiero tanto esta­tal como privado-se puede aguardar un renovado proceso de desarrollo con equidad social. El otro modelo, ya experimentado por los argentinos a partir de 1976 hasta el 2001, sólo depararía un fuerte retroceso de carácter regresivo con efectos altamente destructores del tejido productivo y social. Para una comprensión integral de los dos modelos en pugna, damos cuenta en
la siguiente tabla de cuáles son los componentes básicos de las acciones políti­cas, sus protagonistas singulares y sus beneficiarios en cada una de las dimen­siones donde se manifiestan los procesos característicos de dichos modelos.

Dimensiones o Procesos Modelo económico progresista o de Sociedad de Trabajo Modelo económico conservador o de Sociedad de Mercado
Economía Sostenida por la deliberación política. Se convierte en el dominio de los técnicos sobre la política.
Estado
Se convierte en el dominio de los técnicos sobre la política.
Mercado Sometido a los controles estatales. Aliento especial a los procesos solidarios basados en la Economía Social. Sin controles estatales. Economía sometida a la ley de la oferta y la demanda dominada por los grandes grupos económicos.
Agro Actividad productiva basada en procesos social y ambientalmente sustentables. Aliento de la agricultura familiar destinada a lograr la plena soberanía alimentaria nacional. Agricultura con agricultores.

Industria Depende del desarrollo del mercado interno y de la limitación de la importación: industrializa­ción para sostener el empleo urbano y crear valor agregado. El consumo de productos industriales depende de la importación: des-industrialización.
Organización del mercado mundial
Países especializados en determinadas producciones en términos de ventajas comparati­vas estáticas abandonando otras a la importación. Argentina como país agrícola-ganadero.
Mundialización Organización de acuerdos regionales (MERCOSUR, UNASUR) que se insertan con sus caracterís­ticas al capitalismo global. Países especializados en determinadas producciones en términos de ventajas comparati­vas estáticas abandonando otras a la importación. Argentina como país agrícola-ganadero.

Riqueza Redistribución: Distribuida por el Estado que supone la democrati­zación del acceso al crédito, al capital, a la tecnología, al conocimiento y al excedente económico. Acumulación: Teoría del derrame: primero acumular y después distribuir. La distribución depende de las relaciones de poder dentro de la sociedad, que determinan un dominio acentuado del sector más concentrado.
Crecimiento Mercado interno como instrumento de integración nacional. Esto supone la desconexión de los precios internos de los externos mediante el cobro de los derechos de aduana de la exportación por parte del Estado y la limitación de importaciones. Se convierte en el dominio de los técnicos sobre la política.
Crédito
Disminución del crédito barato y endeudamiento externo del país para la realización de obras públicas.

Compensados con más endeuda­miento externo.
Tipo de cambio Alto y competitivo que garantice la salida exportadora creciente, torne los productos cada vez más competitivos y amortigüe la competencia externa de los productos importados. Impuestos selectivos contra el ingreso irrestricto de divisas para especulación.

Empleo Intenta fortalecer el empleo formal en las aglomeraciones urbanas y del área rural a través del incremento de la actividad productiva con la agregación de valor y de los servicios asociados a ella.

Salarios Determinantes del desarrollo del mercado interno. A mayor salario mayor gasto; a mayor gasto más crecimiento de las industrias y mayor empleo. Salario real creciente.

Impuestos
Bajos sobre la riqueza, alentando la supuesta capitalización de los más ricos y bajos porcentuales sobre las ganancias.del crédito barato y endeudamiento externo del país para la realización de obras públicas.
Tipo de interés

Tabla de contenidos básicos de acciones políticas y beneficiarios en los dos modelos alternativos
Se puede reconocer la fuente de inspiración del modelo del Empleo en el pensamiento keynesiano, en tanto que el modelo Conservador emerge de la teoría económica neo-clásica. En la realidad la aplicación de los dos mo­delos no son dos estrategias absolutamente diferenciadas; hay zonas grises donde se pueden registrar políticas de uno u otro modelo a lo largo del período considerado. Lo que queremos señalar es el predominio de una estrategia sobre la otra. En los tiempos por venir hay muchas opciones, sin embargo sostenemos que se enmarcan en los senderos siguientes:
Seguir profundizando el modelo de sociedad de trabajo con un esquema progresista, incorporando las rectificaciones que correspondan y agregan­do todas las medidas que lo vayan perfeccionando.
Volver a recorrer el camino que descansa en el funcionamiento del mercado de matriz conservadora, con los costos sociales y económicos que manifies­tan sus resultados en el registro de la historia.
Desde nuestra perspectiva enunciamos que la profundización de la política progresista o de afianzamiento de la sociedad de trabajo, requiere mayor acentuación presente y futura de la redistribución del ingreso y la riqueza. En el amplio conjunto de iniciativas a adoptar figuran, en lugar destacado, decisiones relativas a la extensión de las difundidas y exitosas experiencias en emprendimientos provenientes de la “economía social”, solidarias y no atadas a fines de lucro, en el espacio de los sectores populares urbanos y rurales. Asimismo, deben sumarse renovadas estrategias de impulso a la formalización del empleo y a la extensión de la regulación laboral en sec­tores del trabajo aún carentes de normas ajustadas al derecho de trabajo, así como la rápida formalización de los trabajadores no registrados y la abolición de las formas de tercerización del empleo. Los anteriores aspectos tendrán que ocupar los objetivos más relevantes de la agenda pública para poder sostener el modelo del empleo en el tiempo. Además, el fortalecimiento de las prácticas que desde el punto de vista so­cial y ambiental constituyen el modo operativo tradicional de los agricul­tores familiares tendrán que asumir creciente presencia. Ello se torna una meta pendiente, en tanto, es un modo de producción mayoritario en acto-res sociales localizados en el agro argentino. Las necesarias modificaciones al sistema tributario, la sanción de una nueva ley de Entidades Financieras -cuyo proyecto está en inicio de tratamiento
en el Congreso- y normas de control sobre los numerosos emprendimien­tos mineros, así como la aplicación total de la nueva ley de Medios Au­diovisuales forman, también, parte esencial de este proceso en marcha de profundización del modelo de sociedad de trabajo. Los poderes reales que conforman la oposición al intento de acentuar un perfil progresista y de afirmación del proceso de redistribución progresiva del ingreso y la riqueza, sin duda se expresarán de manera enconada acen­tuando su oposición con rasgos destituyentes. La resolución de las tensio­nes de los dos modelos en pugna no tiene un pronóstico único y necesario; depende de múltiples cuestiones que inciden en la configuración y desplie­gue del bloque del poder hegemónico.
Fuentes bibliográficas
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Regulación y crisis del capitalismo: La experiencia de los Estados Unidos | Aglietta, Michel | (México, Siglo XXI, 1986)
¿Más cerca o más lejos del desarrollo? Transformaciones económicas en los ‘90 | Aronskin, Ricardo | (Buenos Aires, Libros del Rojas, 2001)
El desarrollo ausente. Restricciones al desarrollo, neoconservadorismo y elite económica

en la Argentina | Azpiazu, Daniel y Hugo Notcheff | (Buenos Aires, Tesis/Norma, 1994)
Estudios de historia económica argentina. Desde mediados del siglo XX hasta la actuali­dad | Basualdo, Eduardo | (Buenos Aires, Siglo XXI, 2006)
Sistema político y modelo de acumulación en la Argentina | Basualdo, Eduardo |

(Buenos Aires, Universidad Nacional de Quilmes, 2001)
El consenso como tótem y tabú | Calcagno Afredo Eric y Calcagno, Eric | (http://lamingaenmovimiento.wordpress.com/2010/11/07/eric-calcagno-y-afredo-eric­calcagno-el-consenso-como-totem-y-tabu/ . 15.6.2011)
El Resurgimiento Argentino | Calcagno Afredo Eric y Calcagno, Eric | (http://e-calcagno.com. 15.6. 2011)
“Las desventuras de México en la Globalización” | Cordera Campos, Rodaldo | (Revista de Ciencias Sociales, segunda época, Año 3, Nº 19, Bernal, Universidad Nacional de Quilmes, otoño de 2011, pp. 25-46)
Fragmentos sociales. Problemas urbanos de Argentina | Cuenya, Beatriz; Fidel, Carlos; Herzer Hilda (comps) | (Siglo XXI, Argentina, 2004)

• “Los problemas fundacionales y la densidad nacional” | Ferrer, Aldo | (Revista de Cien­cias Sociales, segunda época, Año 3, Nº 19, Bernal, Universidad Nacional de Quilmes, otoño de 2011, pp. 7-24.)
• “Aumento de las iniciativas de la economía social y solidaria. Otra mirada” | Fidel, Carlos | (En diario Página 12, CASH suplemento económico, Buenos Aires, 14-9-2009)
• “Aproximación a los Ensambles entre Exclusión, Producción y Territorio” | Fidel, Carlos; Di Tomaso, Raúl; Farías, Cristina | (En Caderno CRH 58 “A Periferia Em Debate” Org. Anete Brito Leal Ivo. Universidade Federal da Bahía, 2010)
• “Conjuntos de ensambles urbanos entre la pobreza y la producción. El Municipio de Quilmes. República Argentina” | Fidel, Carlos; Di Tomaso, Raúl; Farías, Cristina | (Ponencia en el Seminario Internacional: Ciudades del 2010 Entre la Sociedad del Cono­cimiento y la desigualdad Social, organizado por el Programa Universitario de la Ciudad PUEC-UNAM. Universidad Autónoma de México, 24, 25 y 26 de noviembre de 2010)
“Ensambles urbanos entre Universidad y producción industrial” | Fidel, Carlos; Di Tomaso, Raúl; Farías, Cristina; Pauluk, Mariano | (Cuadernos de Extensión, Universidad Nacional de Quilmes,2011)
Historia económica, política y social de la Argentina (1880-2003) | Rapoport, Mario | (Buenos Aires, Ariel, 2005)
Las economías regionales y sus respuestas a los desafíos del Mercosur |

Rofman, Alejandro y Rofman, Adriana | (Prometeo)
“Dos modelos” | Rofman, Alejandro | (En diario Página 12, CASH suplemento económi­co, Buenos Aires, 21-6-2009)
Sistema económico y estructura regional en la Argentina |

Rofman, Alejandro y Romero, Luis | (Buenos Aires, Amorrortu, 1997)
• La industria que supimos conseguir. Una historia político-social de la industria argentina |
Schvarzer, Jorge | (Buenos Aires, Planeta, 1996)
• “La marcha al desarrollo. Especialización productiva e integración regional” | Kosacoff, Bernardo | (Revista de Ciencias Sociales, segunda época, Año 3, Nº 19, Bernal, Universidad Nacional de Quilmes, otoño de 2011, pp. 133-156)
• “El aleteo de las alas” | Zaiat, Alfredo | (Página 12, Argentina, 2011)

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